Las divas pueden permitirse caprichos que no pueden permitirse el resto de los mortales. Suelen ser excéntricas y con gusto extraños.
El último antojo de la diva de las divas, Britney Spears, es una cámara de óxigeno. Su mejor arma es su garganta (o al menos eso cree ella) y quiere cuidarla con este dispositivo.
La maquinita en cuestión sólo cuesta once mil euros. El aparato es un recipiente hermético en el que Britney se introduciría para someter a su cuerpo a una presión mayor a la atmosférica y respirar oxigeno puro.
Es tal su obsesión por respirar aire puro, que en durante su gira por Europa pidió una habitación de hotel en la que no se hubiera fumando nunca.
Es curioso que la reina del pop ahora nos salga tan remilgada, después de haberla visto de fiesta en fiesta, emborrachándose sin pensar en la calidad del aire que la rodea.
La Spears se siente de nuevo en la cima, tras varios años en los que se ha hablado más de ella por su “mala vida” que por sus éxitos y está dispuesta a seguir siendo noticia aunque para ello tenga que gastar grandes cantidades de dinero. Lo cual no le preocupa, ya que sus arcas se están recuperando gracias a sus gira internacional y algún juicio que tenía pendiente y que ha ganado.
Foto de britneyspears.com








[...] acorde a tu nivel socioeconómico. Ahora mismo los hijos de ambos acompañan a Britney Spears en su gira mundial y, por supuesto, todos los gastos corren a cargo de ella. ¿Nos os parece el tipo un poco [...]