
Pero no, que no cunda el pánico. A Orlando Bloom no se le ha ido la cabeza, la explicación es mucho más sencilla.
Orlando estaba en un restaurante, cuando le mancharon la camisa. Además de enfadarse bastante, el actor exigió que le llevaran una camisa de ua tiensa cercana. Cuando la tuvo allí, no se cortó un pelo y se cambió de ropa delante de todo el mundo.
Nada, que Orlando Bloom no tiene complejos. Algo que no nos extraña. porque hay que reconocer que el chico no está nada, pero que nada mal.
Por cierto, que estaba cenando con su novia, la modelo Miranda Kerr, con la que según los rumores podría estar a punto de casarse, y mucho antes de lo que pensamos.
¿Lo veremos pronto convertido en un marido ejemplar?
Foto de blogswow
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